
Mi casa ardía y las llamas triplicaban su altura. Debo aclararos que vivo en el campo rodeado de encinas y pinos, un paisaje austero y hermoso. El fuego quemaba pastos, arbustos y árboles, y así avanzaba con decisión inquebrantable hacia mi casa. Cuando conseguía prender un árbol estallaba el paisaje y el tronar sordo del fuego quebraba mi alma, y entonces se rompía su avanzar y triplicaba su velocidad. Remolinos negros y rojos ascendían al cielo en una explosión muda: estruendo y espanto. Mi cuerpo corría en todas direcciones, mi cabeza vacía y acojonada escuchaba inmóvil y en silencio el ruido del fuego, y mis entrañas se disolvían en la tierra que pisaba. Patético y bello.
La belleza de la destrucción.
¿Qué es esto del horror produciendo belleza?
¿Cómo es posible que la destrucción sea bella?
Hay ideas que me entumecen el cerebro y provocan una profunda desestabilización.
¿No? ¿No os pasa a vosotros?
© Carlos Marquerie
120 pensamientos por minuto se estrenó en el teatro Cuarta Pared de Madrid, el 22 de febrero de 2002, con el siguiente reparto: Gonzalo Cunill y Carlos Fernández López, con dirección e iluminación de Carlos Marquerie.
PVP: 6 euros
ISBN: 978-84-96523-04-3
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